¿Cuál es la diferencia entre los huevos blancos y marrones? La respuesta sorprende a muchas personas
Cuando llegamos al supermercado es normal encontrar huevos de diferentes tamaños y colores. Algunos tienen una cáscara completamente blanca, mientras que otros presentan tonalidades marrones que pueden ir desde un café muy claro hasta tonos bastante oscuros.
Esta diferencia ha provocado durante años una pregunta muy común: ¿los huevos marrones son más saludables que los blancos?
Muchas personas incluso están dispuestas a pagar más por ellos porque consideran que son más naturales, nutritivos o de mejor calidad. Sin embargo, el color de la cáscara no determina por sí solo el valor nutricional del huevo.
La explicación principal es mucho más sencilla de lo que parece.
¿Por qué existen huevos blancos y marrones?
El color depende principalmente de la genética y de la raza de la gallina que pone el huevo.
Algunas razas producen huevos blancos y otras ponen huevos marrones. También existen gallinas capaces de producir huevos azulados, verdosos y de otras tonalidades.
Los pigmentos que se depositan durante la formación del huevo son responsables de esas diferencias externas.
Por eso, encontrar un huevo marrón no significa automáticamente que haya sido producido de manera más natural ni que la gallina haya recibido una alimentación superior.
¿Los huevos marrones tienen más nutrientes?
En condiciones similares, no existe una diferencia nutricional importante simplemente por el color de la cáscara.
Tanto los huevos blancos como los marrones pueden aportar proteínas de alta calidad, grasas, vitaminas y minerales.
Un huevo puede contener nutrientes como vitamina B12, vitamina A, riboflavina, selenio, fósforo y colina.
La yema también aporta carotenoides como luteína y zeaxantina.
Las pequeñas diferencias nutricionales que pueden encontrarse entre unos huevos y otros están más relacionadas con factores como la alimentación de las gallinas, su ambiente, edad y sistema de producción que con el color de la cáscara.
Entonces, ¿por qué los marrones suelen costar más?
Esta es una de las razones por las que se creó la idea de que el huevo marrón es “mejor”.
En determinados mercados, las razas que producen huevos marrones son gallinas de mayor tamaño y pueden consumir más alimento.
Cuando producir esos huevos cuesta más, parte de ese costo termina reflejándose en el precio que paga el consumidor.
Además, algunas marcas comercializan huevos marrones dentro de líneas asociadas con producción orgánica, gallinas camperas o alimentación especial.
Eso puede aumentar todavía más el precio.
Pero nuevamente, que un huevo sea marrón no significa automáticamente que sea orgánico.
¿Y el sabor?
Mucha gente asegura que los huevos marrones saben mejor.
Otros dicen exactamente lo contrario.
El color de la cáscara por sí mismo no debería producir una diferencia considerable en el sabor.
Lo que sí puede influir es la alimentación de la gallina, la frescura del huevo y la manera en que se cocina.
Por ejemplo, dos huevos marrones provenientes de sistemas de producción diferentes podrían tener pequeñas diferencias de sabor entre ellos.
Lo mismo puede suceder con dos huevos blancos.
La frescura también tiene una influencia importante en la experiencia al consumirlos.
¿El color de la yema tiene relación con la cáscara?
No necesariamente.
Un huevo blanco puede tener una yema de color amarillo intenso o anaranjado, mientras que uno marrón puede presentar una yema más clara.
El color de la yema está relacionado principalmente con los pigmentos presentes en la alimentación de la gallina.
Ingredientes ricos en determinados carotenoides pueden producir yemas más intensas.
Por eso no deberíamos utilizar el color de la cáscara para intentar adivinar cómo será la yema.
¿Una yema más naranja significa que el huevo es mejor?
Tampoco es una regla absoluta.
El color puede aportar información sobre determinados componentes de la alimentación de la gallina, pero una yema muy naranja no garantiza por sí sola que el huevo sea superior en todos los aspectos nutricionales.
Actualmente los productores pueden modificar el color de las yemas mediante cambios específicos en la alimentación.
Por eso conviene analizar el producto completo y no solamente su apariencia.
¿Los huevos marrones tienen la cáscara más resistente?
Otra creencia frecuente es que los huevos marrones tienen una cáscara considerablemente más gruesa.
No existe una regla general que indique que el color determine directamente la resistencia de la cáscara.
La edad de la gallina y otros factores pueden afectar el grosor.
Gallinas más jóvenes suelen producir huevos con cáscaras relativamente más resistentes, mientras que estas pueden volverse más finas a medida que el animal envejece.
Por eso podemos encontrar huevos blancos bastante resistentes y huevos marrones con una cáscara más delicada.
¿Qué huevo deberías comprar?
En lugar de concentrarte únicamente en el color, puedes prestar atención a otros factores.
La fecha y las condiciones de conservación son importantes.
También puedes revisar el tamaño, el sistema de producción y cualquier información adicional proporcionada en el empaque.
Si buscas características específicas relacionadas con el bienestar animal o la alimentación de las gallinas, debes revisar las certificaciones y etiquetas correspondientes en lugar de asumirlas por el color del huevo.
Un huevo marrón convencional y uno blanco convencional pueden ser nutricionalmente muy similares.
¿Son saludables los huevos?
Para la mayoría de las personas, los huevos pueden formar parte de una alimentación equilibrada.
Son especialmente conocidos por su contenido de proteína de alta calidad.
También contienen colina, un nutriente que participa en diferentes funciones del organismo, incluyendo el funcionamiento normal de las células.
La cantidad apropiada depende del resto de la alimentación, necesidades individuales y condiciones de salud de cada persona.
Quienes tengan indicaciones médicas específicas deben seguir las recomendaciones de su profesional de salud.
¿Hay diferencias entre huevos de gallinas camperas y convencionales?
Aquí entramos en un tema diferente al color.
El sistema en el que se crían las gallinas sí puede cambiar determinadas características del producto y, sobre todo, aspectos relacionados con las condiciones de producción.
También existen huevos enriquecidos, por ejemplo con mayores cantidades de omega-3, obtenidos mediante modificaciones en la alimentación de las gallinas.
Un huevo enriquecido con omega-3 puede presentar diferencias nutricionales frente a uno convencional.
Pero podría ser blanco o marrón.
Por eso resulta importante no confundir el color con el método de producción.
¿Los huevos blancos son procesados para quitarles el color?
No.
Este es otro mito curioso.
Los huevos blancos no son huevos marrones que hayan pasado por algún proceso para eliminar el pigmento.
Salen de la gallina con ese color.
De la misma manera, los huevos marrones obtienen naturalmente su pigmentación durante su formación.
El color forma parte de las características naturales asociadas principalmente con la genética de la gallina.
¿Y cuáles son más seguros?
La seguridad alimentaria tampoco depende de que la cáscara sea blanca o marrón.
Cualquier huevo puede contaminarse si se manipula o conserva incorrectamente.
Por eso resulta importante seguir las recomendaciones de conservación vigentes en cada país, evitar huevos con cáscaras rotas y cocinar adecuadamente cuando sea necesario, especialmente en personas vulnerables a infecciones alimentarias.
La higiene durante la preparación también es fundamental.
La conclusión es más sencilla de lo esperado
Si alguna vez pagaste más por huevos marrones pensando que necesariamente contenían más proteínas, vitaminas o minerales, ahora conoces la diferencia.
El color de la cáscara está determinado principalmente por la genética de la gallina y no convierte automáticamente un huevo en más saludable que otro.
Los huevos blancos pueden ser tan nutritivos como los marrones.
Y los marrones pueden ser tan buenos como los blancos.
La próxima vez que tengas ambos frente a ti, puedes elegir considerando la frescura, procedencia, precio, sistema de producción y tus preferencias personales.
En otras palabras: en materia de nutrición, lo verdaderamente importante está dentro del huevo y no en el color de su cáscara.
